Una imagen vale más que mil palabras

brandHablar de imagen en un mundo dominado por lo visual parece obligado.

Hace décadas, con el inicio de los primeros grandes medios de comunicación de masas, radio y televisión, las marcas comerciales eran más conocidas por sus eslóganes y por sus jingles, que por lo que veíamos de ellas.

Muchos recordarán todavía aquella canción de “un negrito del África tropical” que anunciaba cantando una marca de cacao en polvo, o aquello de “a mi plín” utilizado por una conocida marca de colchones.

Una forma de comunicar marca y producto efectiva durante décadas que, en la actualidad, con el vertiginoso mundo de las nuevas formas de comunicación y de estar comunicados cambia rápidamente. Hoy sí podemos decir que una imagen vale más que mil palabras.

En un isotipo denominado “swoosh” reconocemos inmediatamente una marca de equipamiento deportivo, una pieza de fruta nos trae la imagen de ordenadores y dispositivos de última generación, y en cuatro aros encadenados identificamos una marca de coches de alta gama.

En el universo de la comunicación del siglo XXI las empresas, independientemente del tamaño que tengan, de la actividad que realicen o del alcance que consigan, deben pensar, o repensar, su imagen corporativa como una parte fundamental de su éxito.

Mostrar qué son, cómo son y por qué son así y no como otros es algo que debe estar reflejado de forma precisa y fiel en su logotipo y en el desarrollo de la imagen corporativa de cada compañía. Pero no siempre es una labor fácil conseguir una evolución de la marca: temor a perder la identidad, a no ser reconocidos, a entrar en una nueva forma de enseñar lo que se hace.

En estos más de 10 años de andadura como agencia hemos entendido que la adecuación de la marca a la realidad de cada entidad, organismo o empresa es algo que requiere muchas horas de reflexión, asesoramiento y acompañamiento en la evolución para conseguir un posicionamiento óptimo que mejore los resultados de nuestros clientes.

No basta con proponer un gran revolucionario cambio de imagen, moderno y actual, hay que escuchar al cliente, su historia, sus dudas, los temores que genera entre las personas que allí trabajan, y después ser capaces de dar forma a su visión de futuro.

Es una evolución imprescindible en el universo de la imagen que trabajamos día a día con nuestros clientes.

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